Entonces.

Y entonces ya no era miedo a perderte. Era miedo a dejar de ser yo por estar contigo. Y tuve miedo, miedo porque comenzaba a no saberlo.
Miedo de no encontrar el camino de regreso, o peor aún… no hallar un camino nuevo para encontrarme donde me dejé por ir a seguirte.
Y entonces comprendí que para encontrarme primero tenía que perderte, porque en la vida debemos caminar acompañados y no ir siguiendo a nadie o pidiendo que alguien nos siga.
Y entonces ya no tuve miedo, tuve curiosidad.
La misma curiosidad que tuve cuando te conocí, pero ahora esa curiosidad era solo por mí, por saber a dónde llegaría conmigo y sin ti.
Y entonces ya no era curiosidad, era excitación por pensar en todo lo que me deparaba el mundo. Y me encontré.
Me encontré como uno encuentra un billete entre sus ropas.
Y entonces ya nada ni nadie me detuvo, ni el miedo, ni la incertidumbre, ni la soledad, ni la tristeza, ni tú.
Y entonces comencé a ser feliz.

Tiempo

El tiempo es una magnitud física con la que medimos la duración o separación de acontecimientos, sujetos a cambio. El tiempo permite ordenar los sucesos en secuencias, estableciendo un pasado, un futuro y un tercer conjunto de eventos ni pasados ni futuros respecto a otro, ese conjunto de eventos simultáneos es el presente. El presente es relativo al observador. 

Por lo tanto, mi presente podría ser el momento en que al besarte mi corazón palpita más rápido, mis pupilas se dilatan pero mis párpados las cubren, mi lengua danza con la tuya y mi respiración se paraliza, todo al mismo tiempo. Ese es mi mejor presente. El presente que comparto contigo. 

pony