No fuiste.
No eres.
No serás. -
La ruptura.

Justo cuando piensas que una mala semana se limitará a un horario pesado en la universidad o a no tener a alguien para besar o dedicar poemas; en tu familia acontece uno de esos eventos tan comunes y tan trascendentes que cambian el panorama de todos sus integrantes de formas inimaginables.  

Estoy escribiendo ahora mismo esto para poder leerlo el día de mañana y me sirva de catarsis, de antecedente y recordatorio. 

Ella, la poderosa, la imponente, la dominante, la luchadora implacable, terror de mis amigos de la infancia, ejemplo y referente a seguir para mi y muchas de mis amistades, el mayor reto para algunas de mis novias, mi refugio, mi tranquilidad, mi madre. La admiro porque siempre ha buscado la felicidad y bienestar de sus hijos sobre todas las cosas.

Él, el genio, el cómico, el aire fresco que a veces necesito, el noble, el buen hombre, excelente en su trabajo, consejero, amigo, compañero de muchas aventuras, el papá que mis amigos quieren y me envidian, mi padre. Lo admiro porque siempre ha estado ahí para darme consejos, ser mi ejemplo y sobre todo mi amigo. 

Jamás había escrito sobre mi familia y los acontecimientos que en ella se suscitan. Soy una persona que tiene y guarda secretos pero al mismo tiempo no tiene tapujos en contar eventos trascendentales de su vida. 

Si me atrevo a escribir esto ahora es porque no hay marcha atrás y estoy tranquilo… pero no feliz. Uno siempre desea una familia completa y unida, en esta ocasión ya no será así. No les puedo reclamar nada.

Siempre serán mis padres. 

Los amo y cualquier rumbo que nos depare siempre los voy a querer. 

pony