Contigo.

Disfruto dormir contigo y saber que tú duermes conmigo estrechando nuestra desnudez.
Añoro tus abrazos que me acompañan en mi letargo.
Duermo bien.
Duermo tranquilo.
Duermo feliz.
Duermo contigo.

Lo que necesito más.

Una boquita para besar. 

Unos ojos para contemplar. 

Unas pecas para contar. 

Una vida para compartir. 

Unos sueños para realizar. 

A ti. 

No es un adiós.

Hola querido insomnio, te extrañaba, creí que ésta noche sería diferente, que ésta noche no me toparía contigo, que ésta noche no me sonsacarías; obviamente me equivoqué. 

Recuerdas cuando mis sueños pesaban más que tú, que mis ganas de ver un amanecer eran más importantes para mi, recuerdas cuando todavía no conocíamos el amor, o peor aun… el desamor; y juntos, en silencio, platicábamos con mis pensamientos sobre cada experiencia nueva.

Querido insomnio, acompañante de tantas inspiraciones y melancolías, te invito a que superes el pasado y añores otros futuros, que visites otras casas, otros ojos, a otros noctámbulos… a otros desvelos con apellido. Te invito a que me abandones, igual que hacen todos mis amores. Te invito a que seas feliz en otro ingrávido pesar u otro esperanzado enamoramiento. 

Esto no es un adiós definitivo, querido insomnio, es un hasta que nos vuelvan a enamorar… hasta que nos vuelvan a doler. 

pony